viernes, 24 de octubre de 2008

Un San Bernardito en camino...


De regreso porque la noticia vale las líneas del mundo, pero no más que el amor de los creadores del protagonista de la nota de hoy.

Todo comenzó en el año de 2002, cuando conocí a un flaquío, con acento shihuahuense, y con cara de “Venga al mundo Marlboro” en la parada de la combi en el estadio Francisco I. Madero de los Saraperos, después de haber compartido una clase de inglés con la bella y carismática miss Edna.

En aquellos primeros, nuestros encuentros de lengua (inglesa, evidentemente), no tartamudeamos en hacernos brothers, y de los buenos.

Entre otras cosas, también compartimos varias parrandas en casa de mi abuela –mientras ella vivía en Oaxaca, claro–. Parrandas hoy denominadas “leyenda urbana”, prácticamente un clásico de la F.C.C. … jajajajajajaa…

Por cierto, hago público mi agradecimiento a mi compaito, porque después de cada pachangón se quedaba a ayudarme a la limpieza mágica. Y digo mágica porque al otro día llegaban mis tíos a ver qué se me había ocurrido organizar ese fin de semana. Pero ps´ con la pena, encontraban todo en perfectas condiciones, bueno, casi todo, porque a veces el olor a briagos ps´ no se esconde ni con 20 litros de maestro limpio jajajajajajajaaa…

Por supuesto el maestro limpio llegaba mucho después de que el compaito dejaba las mangueras de los barriles en paz, después de haber bailado con la más bella, la más fea y el más pior jajajajajjajajaja… Y después de despedirse de todas gritándoles “Adiooooos reina”… O “¡ reina, reinaaa… ven reina ! ”

En fin, de aventura en aventura llegamos al lunes pasado, cuando me dice:
- “voy a ser papá”
- “Daaaaaaaa…” dije yo - “sí, como no”.

¡Y ps nada! Señoras y señores, que ayer me manda la prueba fehaciente de su paternidad. Todos queremos creer que el bebé es de él, por favor, no le quitemos la ilusión. Como dice un maestro: “Ser papá es un acto de fe” Jajajajajajaja… ¡No te creas, compaito!

Ya enserio, después de este recuento, te lo digo por centésima vez… Eres un gran hermano, cuenta con todo mi apoyo, mi cariño y mi completo agradecimiento por estos años de amistad y complicidad.

Que Dios bendiga muchísimo a tu ya presente y sonante familia. Te deseo todo el éxito del mundo y muchas fuerzas para sacarlos adelante. Seguramente no será nada fácil, pero con ese amor con el que me contaste la noticia, te será mucho más ligera la carga, seguramente.



Ya quiero ver a mi sobrinoooo/ahijado...

Te quiero mi hermano.

J.C.

jueves, 10 de julio de 2008

“Como han pasado los años…”






Carta a la raza, los compas, las comadres, la pelusa, los amigos, cuates y demás…

¡¡¡Bola “D”, Jijos del maíz Generación 1996-1999!!! (eso suena tan, pero tan lejano).
No tienen ni idea de cómo me he reído con los conglomerados de anécdotas que han redactado por correo en estos últimos días… por supuesto no me puedo quedar atrás y les dedico la actualización de mi página el día de hoy!!!

La Secundaria… uhhhhh… qué tiempos aquellos. De verdad un gustazo volver a saber de ustedes, deseo realmente unirme a la Carabana-Reencuentro-Playa del Carmen 2008, pero me será imposible ya que desafortunadamente secuestraron (por 12 horas) a uno de mis tíos –que es como mi hermano- y por solidaridad quisiera estar con él los míseros 15 días que me otorgaron de vacaciones en la chamba, pero que nuestro Dionisio de cada botella los acompañe, se toman unas a mi salud, por favor.

Pues bien, regresando atrás en el tiempo… Después de haber pasado tres años verdaderamente inolvidables y cursis, inmerso en la peor generación de la Escuela Secundaria Federal Gral. Adolfo López Mateos –orgullosamente­– me fui, al terminar, al glorioso Colegio de Bachilleres Plantel Chetumal # 1… jajajajaaa… con cariño también reconocido como “Basiquieres”.

¡Huy! En la prepa no me hubieran reconocido, no quedó mucho del Juan Carlos que conocieron en la Secundaria. El mal (con cara de Esperanza López Corona “Lancha”) me abrazó y no me dejó safarme ni por un instante jajajajajajaa… Como ya les contó Lanchita nos pasamos juntos otros 3 años y fue de lo mejor… ella me metió al vicio del cigarro y otros bajos placeres de la vida jajajajajaja… que por cierto no he podido dejar.

En aquel tiempo continué en la música y adherí a mis pasiones el teatro, la danza y la radio, conducía un programa del Instituto Quintanarroense de la Juventud y el Deporte y fue una experiencia muy rica a nivel personal. Y bueno, todo aquello sin mencionar la parranda con los buenos cuates y comadres.

Un día, de aquel entonces, pensando en mi futuro próximo, llegó un tío de Saltillo, Coahuila, de visita y me propuso pasar unas vacaciones en el norte. Ya de turista en Coahuila se me ocurrió, de enfermo mental, sacar ficha para estudiar en la Universidad Autónoma de Coahuila; así lo hice, después regresé a presentar el examen y, de repente, me llegó una carta del señor rector de la UadeC avisándome que había quedado dentro de los 50 lugares que habían para estudiar la Licenciatura en Comunicación. ¿Quééé? No lo podía creer, jamás pensé que realmente podría alcanzar un lugar en la facultad de Ciencias de la Comunicación.

Pero bueno, tampoco todo era blanco en el arroz, me topé con mi cruda realidad. Mis últimas calificaciones en Bachilleres eran más que pésimas; cálculo y estadísticas eran mis grandes cocos y era casi imposible pasarlas, y realmente así fue… Finalmente me fui a Saltillo sin haberlas pasado, casi-casi esperando un milagro… lo mejor es que así fue… presenté los especiales y los pasé, o mejor dicho se me hace que me pasaron jajajajjajajaaa… (Saben qué es lo peor, ¿por qué demonios estoy contando esto?).

Ya en Saltillo, habiendo dejando a toda mi familia y enfrentándome a la vida de una manera muy diferente encontré (un poco jajajajaa…) el equilibrio entre el despapaye y los asuntos académicos. Y bueno, en realidad lo que pasó fue que mi carrera me apasionó mucho más de lo que imaginaba, con decirles que tuve 94 de promedio jajajajajaa. Les puedo contar que en Saltillo me han cobijado muuuuuy bien jajajajaja… y pues en el terreno profesional no me quejo, estoy en el área de Relaciones Públicas del Comité Estatal de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y Centenario de la Revolución Mexicana (la maestra Rosa Cuellar se sentiría muy orgullosa de mí jajajajajajjaaa…). Viajo muchísimo, conozco gente sumamente interesante, me divierto y, lo mejor, no me abruma la monotonía.

Ahora empiezo a ver la maestría en Relaciones Públicas en Chile, Argentina o España y espero que ese pequeño objetivo se me cumpla, porque tengo muchas ganas de seguir creciendo en mi área; como veo, también desean ustedes lo mismo en sus respectivas carreras.

Pues así ha sido esto mis estimados.

Gracias por ponerme en sus contactos. Hay que tratar de que los que faltan se unan a nuestros anecdotarios jajajajajaa… Parece que fue ayer cuando el Nagib fregaba y fregaba jalándole el pelo a Julieta en el salón. Cuando la hormiga atómica nos sacaba a jugar Básquet, futbol o voley boll a las canchas. Cuando me peleaba con algunos por el 10, 9.8, ó 9.6 subiendo y bajando lugares con el maestro Camarita. Nagib se enojaba por perder y le gritaba al maestro “¿por qué yo maestro, si está bien?” y se ponía a patear las bancas y con toda serenidad decía Camarita “pues baja otro… y otro… y otro” jajajaa...”

Cómo olvidar a las enfermas mentales del grupo “D” inseparables: Jeanine, Lancha, Jacqueline y Montse, cuando las tuve que ir a rescatar del reclusorio jajajajajaa (eso no es cierto, pero casi). Nadie en el mundo, más que los maestros de aquel ayer, las van a odiar más que juntas en la Adolfo jajajajaa…

Cómo se nos podría pasar mencionar los gallitos de Silva “La Coma” en la clase de Artísticas con el maestro Jaime. O la voz de helio que hacía Pirulo para molestar a alguien. La voz sexy de la Jacque. Las fresadas de mi querida Ornella cuando todos resultábamos nacos para ella jajajajajaja… Las jaladas de Manuel, Jhonatan y compañía hacia nuestra Elsy Pech Worriel, ¡eran bien pinches!

El enamorado de Jeanine, Elmer. Si se hubiera hecho el amorío hubiera resultado su llaverito de la Jeanine jajajajajaa… Los enojos de Esmeralda cuando alguien le ganaba en calificaciones. La simpatía y discreción de Aremy, Arely y Nayely. Los siameses de Michelle y Emmanuel.

Las ñoñeses de Marvin, Julieta, Marco, Ornella, eran los que de vez en cuando salvaban al grupo jajajajajaa… Las divertidas en el taller de electricidad con el hijo del maestro de carpintería ¿te acuerdas, Pirulo? Jajajajajajjaaa… con el Nagib, el Marco y compañía. En realidad no era su hijo, pero todos lo creíamos.

En fin, tantos y tantos recuerdos. Cuando me acuerde de más les estaré escribiendo de nueva cuenta, aunque a ver si no me corren, porque me pasé toda la mañana escribiendo esto jajajjajaaaa…

Algunos mensajes…

Lanchita: Te mando un besote… me dejaste el cigarro en herencia, ahora pa quitçármelo jija !!! Gracias por tantos años de amistad.
Silva “La coma”: cabrón, sigo chaparro, cuál es tu problema jajajajaajjajajaa… Un abrazo al Isac, nada más. Jajajajjajaa…
Pirulo: Escanearé el taz que me regalaste hace mil años jijo, aun lo conservo. Un abrazo.
Julieta: amiga te extraño, un beso, ya quiero conocer en vivo a mi sobrino.
Motse: un saludote… y tus cuatas que también son mías… Cindy, Wendy, María, etc.
Anilulita Vivas: Tengo muchas ganas de verte niña, muchas.
Ale Hurtado: Te extraño, invítame a Colombia, saludos a tus sisterssss…
Michaelle y Aremy: ¡Qué sorpresa!
Chucho: jijo del maíz, desde la primaria!!! Oie, ¡qué bien escribes y qué puntual eres!
Zulemy: Saludos, te vi en Monterrey, ¿aun lo recuerdas? Jajajaj ¡qué raro!
Zacil: un saludo. Años sin saber de ti, como de muchos.
Nayeli Manrique: Otra sorpresa, un besote.
Jacque: aun recuerdo cuando e dijiste que qué bueno que no fui así en la secundaria, si no nunca hubieras salido de ella jajajajajjaa… te quiero, un besote.

Por los viejos tiempos. Llego al final de esto, les mando un abrazote a todos y a todas (diría Fox)… no se olviden de seguir anexando gente, de tomarse unas buenas a mi salud y de firmar mi página. Seguimos en contacto.

Atentamente

J.C.

lunes, 26 de mayo de 2008

Tu nombre escrito en piedra.



De nuevo desmonto el presente y arribo al pasado viendo con toda nitidez, cuadro a cuadro, los momentos que compartimos en aquella tu casa blanca, de abundantes detalles chinos, jardín verdoso y cortinas teatrales color sangre… influencia férrea de tu padre.

En mi cabeza recaen ligeros aquellos viajes de verano e invierno –y una que otra distraída primavera–. Vivo, de nuevo, mi llegada a la gran ciudad. Encontrarte impaciente a mi espera, con tu gabán rojizo y con tus alas abiertas, listas para cobijar mi impaciencia de meses por ti, hacían encenderme de luz al encontrar tus ojos y apagarme de un soplido al decir –Adiós–.

Que lindísimas aquellas mañanas friítas donde te metías en mis sueños lenta y con cautela, me tomabas de la mano y en un susurro, casi imperceptible, abrías mis ojos para despertarme con un cálido beso adjunto de –buenos días mijito­– y una caricia en la frente. Despertar era continuar disfrutando contigo el sol, tu perfume, las sonrisas de la gente, la frescura de un nuevo amanecer… y a ti.

Como un enano borracho entraba a la regadera (a veces), y me arreglaba tal como lo dictabas. Veía atento tu agilidad para pintar tu rostro, mientras metía torpemente un calcetín a mi pie. Tú elegías el saco y el abrigo del día y yo encontraba en el comedor el desayuno listo que a prisa preparaste para después irnos a trabajar.

Terminaba el desayuno. Bajábamos las escalerotas de mármol entre el durazno, abrías el portón, me tomabas de la mano y emprendíamos camino a tu oficina. Bella y distante saludabas a tu gente y me presentabas con orgullo a cuanto se acercaba a saludarte. Siempre impecable y de admirable orden tu lugar. Te disponías a teclear agilísima la máquina de escribir mientras yo paseaba por el edificio, admiraba la cantidad de cartas que llegaban a “correos” y paseaba en la bicicleta de los benévolos carteros.

A medio día, terminado mi recorrido se asomaba por lengua mi permiso para visitar el mercadito. Después de una escandalosa persignada me dejabas vagabundear en el folclor defeño donde nunca debía olvidar activar las oreja y mi nariz. El color nunca faltaba. Riquísimos antojitos eran freídos y preparados por simpáticas señoras regordetas y gritonas… zzzzzz…se oían los comales.

De paso en paso. Por el bochornito de los rosados toldos me quitaba el sweater; juguetes baratos, globos, raspados de todos sabores, algodones y dulces, cualquier cosa de esas se volvían de ley si llevabas a un niño a ese pequeño universo, excepto a mí. Yo paseaba, me gustaba ver a la gente, caminar con admiración y perder el tiempo sin preocupación.

Seguro estás pensando en delatarme, pero lo puedo hacer solo. Bien, mi pecado era pedir que me compraras una extraña mascota: peces, ranitas, tortugas, arañas, viboritas y cuanto bicho se cruzaba por mis ojos, era una solicitud explícita; lo siento. Pero no me culpes, tú también tenías tu delirio ¡no te hagas!, tus plantitas (y plantotas) en casa no podían faltar. Que días.

Te dejo, sólo por unos instantes, no te preocupes, en mi mente estás siempre protegida. Tengo ahora que desmontar el pasado y esperar en presente otro verano para que vengas en pronto futuro a llenar mi presente.

Mi cómplice: gracias por ser yo el protagonista de tu historia y tú de la mía. Tu nombre, prometo, escrito en piedra.

Te amo, abuela.

J.C.




Nota... esta foto es prestada por el buen "Chuy", un saludo.

miércoles, 21 de mayo de 2008

No sólo palabras...



De tu visita constante al espejo tengo tu retrato, cuando la vanidad te asecha y la belleza te abraza de mañana en mañana al trinar de las aves. ¿Sabes? Siempre conmigo el latir de tu corazón, tus palabras de aliento y el arrollo de tu esencia. Con ello me dejas sin habla y arriesgas mi palabrería, la haces desvariar; desatina, resbala y cae a tu señal. Me queda nada más que amar.

Conozco tus ojos, sol en tu mirar, como tus manos a la luna bailar, vestida de azul en la noche que acaricia desencanto, desolación, vacío o dolor. A veces, lo acepto constante, al cielo gracias doy y una lágrima oferto a mi Dios por elegirte para mí.

Me asombras conociendo mi principio y mi fin, mi abismo, mis profundidades, mis latitudes, mis sueños, mis ambiciones, mis límites y cada minúscula vicisitud de mi vida; con todo y eso dices que me amas y yo lo siento… te siento.

De amor y otras cosas disímiles siempre en tu mirar, en lágrimas y sonrisas. Constante delato en el silencio.

Mis pies, mis manos y mi corazón... eres tú.

Tú y yo no sólo palabras.

Te amo, mamá.

J.C.

jueves, 1 de mayo de 2008

Mi pasado más presente...



En la tierra sólo hay un regalo divino: ser niño. Días atrás cumplí mi primer cuarto de siglo. Reconocer mi edad me hace volver atrás. Estampas furiosas recorrieron mi mente y volví a vivir lo que sin darme cuenta se traduce en ayer.

De allá rescato a Papá Carlos en el jardín de la casona creando con sólo un serrucho, clavos y madera artesanías casi ilusorias; regaba los alcatraces, podaba los arbustos y admiraba el escandaloso aretillo que rodeaba magnífico al árbol de durazno.

En el escenario nacían igual unos chilitos y limones, tan contentos como las rosas y las bugambilias; sin dejar de embellecer el escenario con extraordinarios colores, un nervioso colibrí situaba su nido en la hiedra, cerca del dulce del aretillo, para cualquier inesperado momento de hambruna.

De vez en vez aquel hombre capitalino, pero de sangre caliente, sacaba de la cocina las tortillas, salía al patio, extendía una servilleta enorme de mexicanísimos colores y ponía una a una las tortillitas al sol, pa´ una buena sopa o pa´ los exquisitos chilaquiles.

Al interior de la casa se respiraba el vapor del guisado, siempre perfecto, que hacía Mamá Tere –constantemente con la supervisión de su exigente, energúmeno y amoroso marido que la agobiaba con la sazón del caldo–.

- Ponle esto, ponle aquello, quítale ahí, trózale allá, apaga, prende, sirve.

Igual se molestaban que se encontentaban del segundo dos al tres.

Siempre ahí, entre una escena y otra, estaba yo. Minúsculo sujeto feliz de adentro hacia afuera y de arriba para abajo. Ayudaba a pasar los utensilios de cocina, a meter las tortillas, a sujetar el martillo, o simplemente a platicar en los escalones del jardín mientras Papá Carlos leía hoja por hoja el periódico del día…

Así fue mi terruño querido con mis bisabuelos.

… Ansioso, mientras tanto, esperaba a comer a mis padres, mi abuela y mi hermano mayor que regresaban a casa felices y exhaustos. A la entrada sin falta, como tarea, me regalaban, a boca llena, palabras y sonrisas invaluables, perfectas, imposibles de borrar.

Regresando del viaje al pasado, hoy tengo a mi sobrino que representa ese pasado más presente que nunca. Le agradezco que me vuelque loco de alegría, que me recuerde que estamos vivos, que somos frágiles, que tenemos la facilidad de crear cuanto seamos capaces de imaginar y transformar cada cosa que llegamos a tocar.

A mi pasado más presente que nunca.


J.C.


miércoles, 30 de abril de 2008

¡¡¡ Manolo !!!


El dueño de:
mis sonrisas, mis preocupaciones, mis alegrías, mis quincenas.
Mi razón:
de ser, de pensar, de actuar, de soñar, de vivir.
¡¡¡A ti mi hermoso hijo en el día del niño!!! jajajajaaa...

lunes, 21 de abril de 2008

¡¡¡Pachangón J.C. 2008!!!


Mis queridísimos lectores:

…Pues sí, otro año más trastoca mi juventud jajajajajaa… Ni modos ¡a celebrar el primer cuarto de siglo! Uyyy…

Hoy se hace presente la sobriedad de la invitación al “Pachangón del mal 2008” que se celebrará en honor a su servilleta el próximo 25 de abril del año en curso en la Palapa “Las Galeras”, ubicada en Carretera los González Km. 5.2. Croquis aquí presente. No hay pretextos.

Recomendaciones:

1.- Como ya es tradición no imaginen que voy a mantenerlos, cada quien lleva su: “loche”, su guardadito, pa´ que me entiendan su “itacate pál guateque”. Al igual que sus chelitas, sus gracielas, chescos, tequilitas y de más bebidas refrescantes y/o embriagantes.


2.- A la salida de la fiesta nomás se regresan con cuidado a sus casas y de más lugares de pernoctación (¿pa´ qué especificar?).

3.- No falten, sería un grave error jajajajajaa… O como dicen en Espacio Televisa: sería una lástima no estar ahí jajajjajajaa… En fin, allá nos vemos.

Un abrazo.

J.C.