lunes, 10 de noviembre de 2008

Furia con Los Vivancos

¡Venga majos… Y… olé!


La cohesión entre 7 hermanos, una excelente banda sonora y un equipo fabuloso de iluminación invadieron, la noche del 6 de noviembre, el escenario del Teatro de la Ciudad “Fernando Soler”, presentando el espectáculo internacional “Furia”; en el marco del Festival Artístico Coahuilense 2008, organizado por el Instituto Coahuilense de Cultura –Icocult–.

Cristo, Elías, Josué, Josua, Aarón, Israel y Judah no son precisamente personajes bíblicos, ni nada que se le parezca. Ellos son talentosos bailarines y músicos que privándose de los grandes presupuestos escenográficos logran recaudar los elementos necesarios para hacer un elegante show flamenco: el talento (no sé si las mujeres lograron apreciar esto último).

En “Furia” el flamenco como línea temática mezclado con ritmos contemporáneos como el Hip-Hop y el Funky se logra, con la interpretación de los 7 Vivancos, una extraña mezcla de sensaciones, donde las mujeres pierden la cordura, mientras los hombres serios -y con ojos de amenaza- admiramos la capacidad dramática y física de los bailarines. Que quede claro: jamás una gota de envidia.

Aquella noche en el Teatro de la Ciudad “Fernando Soler” se dejaron en claro cosas importantes para la sociedad coahuilenses…

La ciudad de Saltillo de “mocha y persignada” le queda poco.

Los espectáculos culturales de calidad existen en esta ciudad, como en pocas, sólo hay que informarse.

No todos los hombres bailarines son homosexuales, como se cree. La danza puede ser una de las formas más sutiles para seducir a una mujer.

El cuerpo de los Vivancos es de “adeveras" y no tenían porqué venir a Saltillo a humillar de esa manera (a “algunos” -claro está-).

Las mamases serias, serias, pero bien que no se mosquearon al ver a los Vivancos moverse con tal agilidad.

Felicidades a los organizadores del Festival, hay muchos nombres qué mencionar, que por el momento omitiré.

Mientras tanto pásenle y fírmenle, compadritos y ¡bola de Sucias!

¡Os espero a la próxima, ¿vale?

Un abrazo,

J.C.