miércoles, 16 de abril de 2008

Honor a quien honor merece…


(Reflexión solicitada por “la amiga”)

“Pendejo” no es el adjetivo más propio del Diccionario de la Real Academia Española, sin embargo su significado salta a la inmediatez de su pronunciación, por lo menos para la mexican people. Tan intensa y popular es la palabra que si no fuera por la dificultad en su articulación los niños de México aprenderían a decirla, incluso antes que “mamá”. Leamos su(s) significado(s):

Pendejo.
(Del lat. *pectinicŭlus; de pecten, -ĭnis, pubis).
1. m. Pelo que nace en el pubis y en las ingles.
2. m. coloq. Hombre cobarde y pusilánime.
3. m. coloq. Hombre tonto, estúpido.
4. m. And. Especie de calabaza.
5. m. vulg. Arg. y Ur. Chico, adolescente.
6. m. despect. coloq. Cuba. Persona cobarde.

He aquí algunos ejemplos:

–¡Pendejo!– De vez en cuando se autonombran, hombres y mujeres por igual, al darse un porrazo en el pie con la base de la cama en las mañanas.

–¡Pendeja!– Gritó el intolerable esposo a su histérica cónyuge cuando le manchó el traje con la tacita de café.

–¡Fíjate pendejo!– Amenaza el amoroso padre de familia por la mañana a un "honorable" y atrevido microbusero.

–¡Por pendejos!– Arremete el jefe contra sus subordinados por la mala decisión que contraría las políticas de calidad de la planta.

–¡Pendejín!– Saluda el tío amabilísimo, con amplia sonrisa, al sobrino en un clásico domingo futbolero en casa de la abuela.

–¡Ay, pendejo!– se recrimina el carpintero a sí mismo por el martillo que visitó a su dedo, ahora morado.

–¡¿Pendejo quién?!– Pregunta sarcástica la teacher a sus alumnos, en un no muy buen día, descontrolada.

–¡Es una pendejadota, weeeeey!– La amiga sorprendida por la cosota… (la que tu quieras pensar).

–¡Pendejo (a)!– Se reprocha el solterón(a) cuando se cacha pensando en la persona incapaz de voltearlo(a) a ver.


En fin, para nosotros, la pelusa mexicana, el uso y la costumbre de la palabra hacen de nuestra vida una paleta de colores finos y corrientes (más de unos que de otros). Lo realmente bello del asunto es la amplitud de la palabra “pendejo(a)”, desde la perspectiva del significado porque, aunque no lo crean, es una palabra noble y ausente de la discriminación, ¡así como lo leen! Igual se escucha en albañiles que en políticos (bueno, sin ofender a los albañiles); en abogados y en teachers como en choferes e intendentes; da lo mismo intelectuales que cantineros (comoquiera es casi lo miso), etc… La lista no la busquen, no tiene fin, porque tampoco distingue: edad, sexo, raza, color, ni clases sociales. Cualquiera que sea el contexto, la picaresca palabrota se hará presente.

¿Despectivo o no? Sólo las circunstancias y la fonética, es decir, el matiz en la voz del sujeto lo determinará. (Pero ¡cuidado!, ponte atento si alguien realmente ofensivo te quiere decir “pelo que nace en el pubis”, eso realmente dolería).

¿Y tú eres un “…*ndejo” casual, uno de closet o uno insuperablemente constante?

De algo estoy seguro, todos lo somos, lo fuimos o lo seremos alguna vez, así que no te hagas uno(a) de ellos(as) y acéptalo…


A “la amiga”: misión cumplida.