sábado, 24 de enero de 2009

En espera…


Qué patéticas son las frases hechas, ¿no les parece?:

“No hay fecha que no se llegue, ni lapso que no se cumpla”, “El tiempo es oro”, “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”, etc... Y… ¡qué ciertas!

Supongo, el Tiempo las ha mantenido vivas en la memoria colectiva; y se le hizo costumbre meterse en todos lados.
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¿Quién es el tiempo?, ¿de quién es amigo?, ¿quién me lo presta o quién me lo regala? ¿A caso lo venden y en mi ignorancia tecnológica y desinformación no me he enterado?, ¿será prostituible?

Si me estás leyendo contáctame. Sólo quiero adelantarte, correr contigo, no mucho, únicamente lo necesario, quizá podríamos salir y regresar por aquel camino que ves a tu espalda, si no quieres correr, caminamos. Quiero tu consejo, tu permiso o tu perdón. ¿Es mucho pedir? Parece que sí.

Terminó el 2008, y con él se quedó el agua quieta. El agua que se necesita para pensar, para perdonar, para negociar, para crecer: para continuar. Poco a poco, el fondo oscuro substrae el peso del rencor, del odio, la amargura, la melancolía y la desesperación.

En espera…

A los veinticuatro días del mes de enero me siento y espero. Como parado en el hormiguero y sin darme cuenta la incertidumbre me está matando.

Bueno, ya no. El momento llegó y con él la aceptación.

Quizá después será mejor, tal vez peor.

Me siento, lo siento.

Vuelvo a esperar.