De tu visita constante al espejo tengo tu retrato, cuando la vanidad te asecha y la belleza te abraza de mañana en mañana al trinar de las aves. ¿Sabes? Siempre conmigo el latir de tu corazón, tus palabras de aliento y el arrollo de tu esencia. Con ello me dejas sin habla y arriesgas mi palabrería, la haces desvariar; desatina, resbala y cae a tu señal. Me queda nada más que amar.Conozco tus ojos, sol en tu mirar, como tus manos a la luna bailar, vestida de azul en la noche que acaricia desencanto, desolación, vacío o dolor. A veces, lo acepto constante, al cielo gracias doy y una lágrima oferto a mi Dios por elegirte para mí.
Me asombras conociendo mi principio y mi fin, mi abismo, mis profundidades, mis latitudes, mis sueños, mis ambiciones, mis límites y cada minúscula vicisitud de mi vida; con todo y eso dices que me amas y yo lo siento… te siento.
De amor y otras cosas disímiles siempre en tu mirar, en lágrimas y sonrisas. Constante delato en el silencio.
Mis pies, mis manos y mi corazón... eres tú.
Tú y yo no sólo palabras.
Te amo, mamá.
J.C.